Trumbo: El arte como convicción
Miércoles, 15 de Noviembre de 2017 22:28

--Por Sebastián Griffin

Twitter: @sebagriffin


Trumbo es la película con la que Bryan Cranston, aclamado por su papel en Breaking Bad, fue nominado por primera vez al Óscar. Pero no sólo es un film con una gran actuación protagónica, sino que también pone al alcance del público masivo el relato de una etapa oscura en la historia de los Estados Unidos.

Sí fuiste un consumidor compulsivo de la serie Breaking Bad, quizá llegues a Trumbo buscando a Bryan Cranston, porque escuchaste o leíste que se mandó un protagónico memorable. Y es así, la rompió. Muchos llegaron a Trumbo por eso. Son las paradojas del destino. Los dados quisieron que el éxito de una serie que contaba la historia infame de la decadencia del "sueño americano", permitiera difundir masivamente una película que echa luz sobre una de las páginas más infames de la historia reciente de los Estados Unidos: El mccarthysmo.

Dalton Trumbo fue uno de los mayores exponentes del cine de Hollywood de mediados de siglo XX. No paraba de producir y de generar buenas historias, por lo que se convirtió en uno de los guionistas mejores pagos y requeridos del momento. Pero a su sensibilidad para construir relatos, Trumbo le sumaba conciencia y compromiso en la lucha por las injusticias sociales, algo que entrelíneas se podía leer en las películas que escribía.

En una sociedad de posguerra, que se estaba construyendo sobre la base del capitalismo y el consumo masivo, conciencia y compromiso social comenzaron a ser un peligro para el "modo de vida" y "el sueño americano". Y eso fue lo que se propuso proteger el senador republicano Joseph Mccarthy.

Con la guerra fría en su apogeo, comenzó en Estados Unidos una verdadera cacería de brujas. Mccarthy se puso al hombro la tarea de frenar la "amenaza roja" hacia dentro de las fronteras, por lo que emprendió una persecución ideológica de la que fueron víctimas trabajadores, profesores, intelectuales, políticos y artistas, y en la que se censuraron más de 30 mil libros.

Las listas negras, tristemente célebres en Argentina por ser una práctica utilizada por las dictaduras de 1966 y 1976, llevaron a la desocupación, la estigmatización, el exilio y la cárcel a miles de estadounidenses "sospechados de comunistas". Ese fue el destino que le tocaría a Dalton Trumbo.

A fines de la década del 40, el "Comité de Actividades Antinorteamericanas" emitió una lista negra en la que se encontraban 10 personalidades del cine, entre los que estaba el nombre de Trumbo. Los llamados "10 de Hollywood" emprendieron entonces una cruzada en contra de la persecución y en favor de las libertades políticas.

Lo hicieron sin claudicar en sus convicciones, rechazando y denunciando las investigaciones y negándose a dar nombres de compañeros. Esto les valió ser procesados y enjuiciados, y en el caso de Trumbo, significó la cárcel y la expulsión de Hollywood, que estaba muy bien vigilado por los recalcitrantes republicanos John Wayne y Hedda Hopper.

No obstante, Trumbo se propuso perforar la censura desde adentro del sistema. Desde la clandestinidad, firmando sus guiones con pseudónimos, siguió produciendo. Escribió "Spartacus", protagonizada por Kirk Douglas, y ganó dos premios Óscar a 'Mejor guión' por "La princesa que quería vivir" (1953); que fue firmado por su amigo Ian McLellan, y "El Niño y el Toro" (1956); que llevaba como firma el pseudónimo de Robert Rich.

Los rumores de que Trumbo era el verdadero autor de los mejores guiones del momento, comenzaron a correr e hicieron estallar el aparato de censura. La obra artística, aclamada por el público y por la crítica, fue una aplanadora para las intenciones de quienes querían acallar las voces disidentes. Fue la creación imponiéndose a la destrucción. La voz, al silencio. Y tal vez, fue uno de los golpes de gracia para el mccarthysmo.

Bryan Cranston le da vida a Trumbo. Y la historia de Trumbo echa luz sobre una etapa oscura, oculta en el relato oficial de la gran nación defensora de las libertades. Una etapa que quedó impregnada en la cultura de los Estados Unidos hasta nuestros días.

Y, es así, Bryan Cranston se manda una actuación memorable, por lo que sí sos de esos que seguiste religiosamente Breaking Bad hasta el final, tenés que ver esta película, y sino, también.

 
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